Thursday, January 13, 2011

Nota en Revista On line Arte Críticas

Proyecto La mansión

Cuando se trata de escribir sobre un proyecto que se realizó, debe emprenderse un derrotero en los caminos de la memoria. Un pensamiento de reconstrucción acerca de esa obra y, en este caso en particular, recordando el momento del inicio y realización del Proyecto La mansión.

¿Pero a que llamamos Proyecto? Y su definición “propósito y pensamiento de hacer una cosa” me lleva a cierto momento del 2009 y a la necesidad de proyectar, de pergeñar una nueva idea, un giro en la dinámica del trabajo y comenzar a echar ciertas bases para emprender una nueva tarea.

En lo personal me propuso un desafío que, puedo decir, ha sido relevante en mi trabajo y, además, no tengo dudas de que Proyecto La mansión -dentro del espacio de reflexión y análisis que coordino- fue una plataforma para llevar a cabo una experiencia de práctica artística que animó a Bruno Rota, Carolina Nicora y María Eva Dolard a producir nuevas acciones y pensamientos. Interpelar su obra, ponerla en estado de reflexión, investigarla y, esencialmente, nutrirla con la sinergia que produce el  trabajo grupal.
Rememorarlo me atrae particularmente ya que me obliga a hacer una reseña, un nuevo comentario, un intento de acercamiento sobre lo hecho. Como en la arquitectura, las obras no se terminan nunca, por eso esta invitación que me hace Federico Baeza para escribir sobre el proyecto posibilita que me sitúe en un saludable estado de indagación y permitirme, ya con otra perspectiva, interrogarlo y repensarlo.
El proyecto proponía hacer una serie de encuentros-muestras en un departamento dentro del complejo habitacional "La mansión popular de Flores", habitado por una de las integrantes del grupo que abrió sus puertas para que su casa sea el soporte en donde desarrollarlo.

La casa nos alojó para habilitar una praxis de exhibición a partir de la producción de los artistas, permitiendo una puesta en escena de análisis, diálogo e intercambio en un contexto específico -y con un público que se multiplicaba evento tras evento.
Esta experiencia in situ permitió dar lugar a nuevas lecturas de las obras, reeditar procesos reflexivos produciendo otros pensamientos y generando insospechadas posibilidades dialógicas.
La casa como continente de lo cotidiano devino en sala de exhibición, mesa de laboratorio, sitio para nuevas lecturas, conversaciones y, fundamentalmente, un dispositivo de encuentro.
Este propició, no solo la reunión como evento social y cultural en un sitio fuera de los esperados dentro del circuito de espacios convencionales de exposición, sino que permitió a los artistas reunir distintas piezas de su producción y crear otras que los estimularon a desplegar un nuevo campo de exploración donde expandir sus ideas a partir de la puesta en práctica de otras acciones, cambios de soportes, montajes y procedimientos.

La dinámica del trabajo requería de concentrados períodos de trabajo conjunto donde se debatían las propuestas de cada uno de los artistas para su presentación individual.

Se realizaron tres muestras individuales en un período de tres meses aproximadamente con una cuarta exposición grupal de cierre del proyecto. Las muestras se presentaban al público sólo por un día. Es decir que el proceso de construcción llevaba un tiempo muy distinto al de su exhibición.
 
Una vez terminada cada muestra, el trabajo se orientaba al análisis de la experiencia y, en forma alternada, los integrantes intervenían en distintos roles en la producción del siguiente evento. De esta manera todos podían, alternadamente, experimentar y rotar varias instancias en el armado, montaje, registro de documentación en video, preparación del texto del catálogo y actualización del blog que funcionaba como bitácora del proyecto.
Pensar un guión, un recorrido, una reflexión sobre los signos y los espacios, proporcionaba un entrenamiento que permitía enlaces entre ideas y materializaciones, buscar en los bordes entre laboratorio y exhibición para así dejar planteadas obras en estado de proceso como propósito mismo del proyecto.
La idea de proceso de la obra, la atención al despliegue y la evolución que esto conlleva era una manera de averiguar sobre fenómenos no teorizados por los artistas para encontrar un modo desde el conocer y el hacer. Me interesaba que se detevieran en la exploración de un proceso de construcción y que experimentaran la conceptualización en ese tránsito del evento de exposición.
A la distancia percibo que fue un proyecto con características de apertura y de transparencia, que permitió -junto a los espectadores- hacer un análisis en paralelo.
El proyecto propició nuevas narraciones muestra tras muestra, llevó a los artistas y espectadores a que el espacio tuviera la característica de modularidad, la capacidad de dividirse en partes, fragmentos, distintos hechos y resultantes, con un núcleo relativamente estable (la casa) y una periferia siempre cambiante.
 
Muestra tras muestra se fueron sumando nuevos interrogantes, apuestas artísticas, interlocutores, participantes y colaboradores que surgieron en forma espontánea y que nos permitieron animarnos y alentarnos a un trabajo que continúa en movimiento de maneras particulares para los que formamos parte de esta experiencia.
Como decía el texto de presentación del proyecto: ”La obra es un pensamiento en estado de construcción y la casa opera como caja de resonancia"
Me gusta pensar que esos ecos hoy reverberan en cada uno de los artistas que, con distintos roles, fuimos parte del Proyecto La mansión. 

Septiembre del 2010



Gabriela Larrañaga (Buenos Aires, 1965)

Artista visual. Egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes "Prilidiano Pueyrredón" (IUNA). Continué mi formación en los talleres de plástica de Armando Sapia y Ana Eckell, las clínicas de Fabiana Barreda y Mónica Girón, y de video y cine experimental de Claudio Caldini y Lia Dansker.

Participé en el programa Intercambios 2008 coordinado por Valeria González y Patricia Hackim.
Colaboré en las producciones de videoarte y videoinstalaciones de Ricardo Pons.

Soy docente de artes visuales en el IUNA.

Coordiné el espacio de reflexión y análisis de obra (Proyecto La Mansión).

Colaboré como docente del taller Masamerica de producción de videoarte coordinado por Graciela Taquini y Ricardo Pons (Jujuy, 2009).

Realicé diferentes exposiciones individuales y colectivas en Argentina y el exterior.

Formé parte del Grupo Cimarrón. Participé de una serie de trabajos de intercambio junto a artistas alemanes en ambos países: "Canta, ladra, late" (Dresden, 1995) "Co-Razón" (Bs As, 1998) y "Drei Ufer" (Neuzelle, 2000).

En los últimos años realicé videos propios y en colaboración con otros artistas como Teresa Puppo, Graciela Taquini, Paula Rivas.
Últimas exposiciones:

2009 – Masamérica (muestra itinerante de video en Argentina y Corea)
2009 – 5 Elementos en Galería Federico Poncerini
2008 – Muestra Intercambios 2008 en Galería ArtexArte
2008 – Naturaleza y Artificio (muestra colectiva en CCGSM – Curada por Graciela Taquini)
2008 – Masamérica (programa de Video Latinoamericano La Caixa, Barcelona – Curado por Graciela Taquini)
2007/8 – Travesía (muestra itinerante de video Santiago de Chile, Cancillería Buenos Aires, Lima Perú y Corea – Curada por Graciela Taquini)
2007 – Display (muestra colectiva en Galería Crimson)
2007 – Muestra retrospectiva La Casona de los Olivera (en Centro Cultural Recoleta - Curada por Marcelo de La Fuente)
2007 – La construcción al contrario (muestra colectiva en MARQ – curada por Valeria González y Lara Marmor)
2007 – Plataforma/Cotidianos (centros culturales del MEC, Barcelona – curada por Rodrigo Alonso)
2007 – Split/Woman at the crossroad of ideologies (Croacia)
2006 – Nave (Periférica/Centro Cultural Borges)
2006 – Miradas de Mujer (IVAM, Valencia)
2006 – Positivo (Casona de los Olivera / Festival de la Luz – Curada por Marcelo de La Fuente)
2005 – Diálogo en Conexión (Estudio Abierto – Puerto Madero, Apostadero Naval)
2005 – Algo Contigo (Espacio Ecléctico)

Carolina Nicora (Buenos Aires, 1977)
Nací en Buenos Aires en 1977. Asisto actualmente al taller de reflexión y análisis de obra que coordina Gabriela Larrañaga. Concurrí a cursos y talleres con Gabriela Larrañaga, Marcia Schvartz, Raquel Jiménez y Cecilia Casamajor.
Estudié Licenciatura en Artes en la UBA.
En 2006 presenté un “Libro de Artista” en la Exhibición colectiva de la V Feria del Libro de fotos de autor del Espacio Ecléctico, Buenos Aires. Posteriormente, ese mismo año realicé una muestra individual, Gestación, en el Espacio de Arte Edenor, Buenos Aires.
En Octubre de 2008 participé de la Exposición taller Cruz del Sur en el Salón Auditorio del Congreso de La Nación, Buenos Aires.
Como parte de otras de mis actividades y acciones, colaboré en el texto crítico de la exhibición curada por la Lic. Graciela Taquini, “Los Futuros del Futuro” en el marco de Arte en Progresión III / Encuentros sobre nuevas tendencias y experimentación artística desarrollada en el Centro Cultural San Martín en Octubre del año 2003.

Durante los años 2005-2007 redacté reseñas de muestras de artes visuales en la sección de Artes Plásticas del “Periódico de Artes Escénicas. Cultura independiente”.

En el año 2006 publiqué un artículo denominado Prácticas Artísticas y Urbanas como lenguajes que desde los márgenes comienzan a primar para el la edición n º 1 del primer Año de la revista digital Afuera: http://www.revistaafuera.com
Integré el “Proyecto de Historia Oral de Arte Argentino y Latinoamericano”, radicado en el Instituto Payró de la Universidad de Buenos Aires. Dirigido por la Dra. Andrea Giunta. El resultado de entrevistas que un grupo de compañeras de mi carrera y yo, realizamos como parte de la investigación a los artistas de la vanguardia del 40´se encuentra presente en el capítulo El poder de la palabra en la disputa por el sentido de la historia (Andrea Giunta y Cristina Rossi) en el libro recientemente editado por EDUNTREF: Tomás Maldonado. Un moderno en acción. Ensayos sobre su obra.

Bruno Rota (Buenos Aires, 1972)
Nací en Buenos Aires. Egresé de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón en la especialidad de grabado. Concurrí a talleres de dibujo y pintura con Juan Carlos Gómez, Gabriela Larrañaga y M. Merayo, asimismo, al taller de grabado de Patricia Varaona e Historieta con Massa.
En el 2004 cursé dos años de la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad de Palermo y durante el año 2006 realicé un Workshop de arte y tecnología en la Fundación Telefónica titulado “Relatos no lineales”.
Actualmente asisto al taller de reflexión y análisis de obra que coordina Gabriela Larrañaga y me encuentro cursando una Diplomatura en Educación y Nuevas tecnologías en FLACSO. Soy profesor ayudante en la cátedra Marotta del IUNA de la materia Oficio y técnica de las Artes Visuales (nivel I, II y II).
Participé en muestras colectivas de Pintura, Grabado y he integrado la Semana de las Artes en la Escuela de bellas Artes Lola Mora.
Durante el 2006 presenté mi Libro de Artista Una Bitácora posible en la Exhibición colectiva de la V Feria del Libro de fotos de autor del Espacio Ecléctico, Buenos Aires. En Octubre de 2008 participé de la Exposición taller Cruz del Sur en el Salón Auditorio del Congreso de La Nación, Buenos Aires.
Como parte de otras de mis actividades, realicé el asesoramiento escenográfico al Grupo de Teatro Sonambulantes en el marco de la obra “La Carreta Fantasma o Los Angeles con Cara Sucia”. Diseñé la escenografía de la obra “La Casa de Bernarda Alba” para el Taller de Gonzalo Hurtado y estuve a cargo del diseño editorial de la publicación “Anacronia”.

María Eva Dolard (Buenos Aires, 1974)
Nací en Buenos Aires en 1974 pero viví toda mi infancia y adolescencia en La Pampa. Regresé a la Capital Federal para estudiar medicina en la UBA, carrera que cursé durante 3 años.

Paralelamente hice talleres de pintura hasta que decidí entrar a Bellas Artes y en el 2004 me recibí de Profesora Nacional de Pintura en la Prilidiano Pueyrredón. Durante dos años cursé Seminarios de Arte Contemporáneo con Alicia Romero y Marcelo Giménez y en 2006 asistí al Taller de Encuadernación con Carlos Quesada en CROMOS.
En el 2007 terminé de cursar la Licenciatura en Artes Visuales IUNA. Actualmente concurro al taller de análisis de obra de Gabriela Larrañaga.
En 2002 participé de “Cadáver Exquisito”, exposición colectiva en el Centro Cultural General San Martín, y en 2008 abrí por primera vez las puertas de mi nueva casa con la muestra “Inauguración” en La Mansión Popular de Flores.

Monday, June 28, 2010

Participación en mesa redonda sobre estética relacional - FASE2

Participamos de un encuentro con otros artistas en FASE2, Gabriela Larrañaga presentó el proyecto La Mansión surgido desde la clínica que dirige en el marco de una mesa redonda sobre estética relacional junto a otros artistas que comentaban sus proyectos, experiencias y residencias.

Bruno Rota artista, Gabriela Larrañaga artista y coordinadora del Proyecto La Mansión, Esteban Alvarez moderador artista y curador dirigió la residencia El Basilisco, Melina Berkenwald artista y curadora organiza la residencia Urra, Lucrecia Urbano artista y curadora que dirige Taller Zona Imaginaria Residencia, Silvia Macías del proyecto Archivo Vivo y Graciela Taquini critica, curadora y artista integrante del proyecto Rompiendo el Hielo junto a artistas nórdicos.

Registro fotográfico: Ricardo Pons

Articulo de publicado en La Nación

Logo mutante, de Bruno Rota, que expone por primera vez.
Foto:Federico Guastavino

Hasta el domingo / Fase 2 reúne instalaciones, videos, fotografías y piezas multimedia Una fusión de arte y tecnología

Más de 100 artistas muestran sus obras y piensan el futuro en el Centro Cultural Recoleta

lanacion.com Cultura Jueves 3 de junio de 2010

Logo Mutante en FASE2 - Centro Cultural Recoleta

Luego de la muestra final del Proyecto La Mansión en el 2009, fuimos invitados a participar este año en Fase2 (encuentro entre arte y tecnología) curada por Graciela Taquini en el Centro Cultural Recoleta del 2 al 6 junio.
Bruno Rota presentó una nueva versión de su obra en proceso Logo Mutante. Una instalación realizada con tecnología residual, animación digital, sonido y un motivo gráfico ploteado que se replicaba por toda la sala invadiéndola y sugiriendo al espectador que se extendía fuera de ella.


























Registro fotográfico: Paula Preuss y Bruno Rota

Montaje - Logo Mutante en FASE2
















Realización y montaje: María Eva Dolard, Gabriela Larrañaga, Carolina Nicora, Paula Preuss, Bruno Rota y Verónica Verazi.
Registro fotográfico: Gabriela Larrañaga y Paula Preuss

Friday, February 12, 2010

"Llevate tus cosas" por Federico Baeza


“Mi casa es mucho más que mi casa” fue la tercera experiencia del Proyecto La Mansión a cargo de Eva, la dueña de casa. No es sencillo esbozar una mirada integrada de lo que ocurrió. La verdad es que me llevó un tiempo decidirme a abordar estas líneas. La casa invitaba a distintos recorridos posibles, una especie de “elige tu propia aventura” que imposibilitaba ver todo. Ese es un primer aspecto que me llamó la atención: esa profusión inabarcable de objetos que configuran nuestro espacio cotidiano. Así surgía algo interesante, el camino que uno hacía por el espacio era particular, había que realizar una “lectura” propia de lo expuesto. Entonces prefiero señalar algunos puntos que marcaron mi tránsito librándome de la responsabilidad de una mirada panorámica, uff, que alivio…

Los recorridos se articulaban en dos espacios que tematizaban las actividades cotidianas, esto ya sucedía en las anteriores experiencias: por un lado se encontraba el espacio biblioteca-taller-dormitorio, por el otro cocina-comedor-living. Empiezo mi camino por el primer espacio. Me siento frente a un libro, me coloco unos guantes como para examinar un incunable, lo abro. A primera vista parece un libro. Luego resulta ser una copia artesanal de “Venezia” de Gabriela Liffschitz. Todo aquello que parecía impreso en realidad estaba amorosamente calcado. Lo que parecía papel de arroz resultaba ser papel de servilletas. Ocurría una transmutación. Quiero detenerme en esta operación y separarla en capas, como un hojaldre.
En una primer nivel el libro copiado se presenta como el testimonio de una acción: sentarse durante un tiempo prolongado, poner la mente en otra cosa y calcar cuidadosamente la ilustración de la tapa, las distintas tipografías y misceláneas. Este objeto es huella de una acción. Calcar es una actividad reiterativa, perdurable en el tiempo, no implica ninguna destreza en particular. La acción señala un tiempo expandido. Una sucesión de presentes marcados por la unidad del aquí-ahora de ese hacer monótono. Un tiempo no-extraordinario, un tiempo cotidiano.

Luego se produce algo bastante particular cuando se copia “a mano” algo que es una reproducción. Un obra literaria es un “objeto de existencia ideal” como bien dice Genette. En estos casos las obras no se identifican con los objetos materiales que les dan soporte. “Venezia” como obra literaria no es un único libro o una serie de libros. Si fotocopiamos “Venezia” vamos a obtener la obra de Liffschitz porque una pieza literaria es esa posibilidad que tenemos de leerla. La pintura, por ejemplo, no funciona de esa manera: existen originales y copias. Son obras de existencia física asociadas a un objeto en particular, como el mingitorio de Duchamp o las aspiradoras de Koons que no escapan a este precepto. Volvamos a nuestra copia de “Venezia”. Paradójicamente al copiar este libro obtenemos algo que en términos de las artes visuales es un “original”, un objeto único. Así se produce una transmutación, un efecto “piedra filosofal”, lo profano se convierte en arte.

En un tercer umbral aparece otra cosa. El detenimiento en el objeto-libro me lleva a pensar en las circunstancias materiales que le dieron origen, en las características de su circulación: ver el lugar de edición, buscar el número de ejemplares impresos en el pie de imprenta. Reconstruir su historia como objeto y no como obra literaria que en alguna medida siempre se preserva como un arquetipo ideal. Y luego levanto la mirada a los otros libros expuestos en la biblioteca. Todos me hablan de sus recorridos como objetos. Así la biblioteca es un recorte particular del mundo, una suma de circunstancias, de particularidades.

Finalmente hay algo fundamental en la operación que todavía no mencioné: el libro se encuentra reproducido parcialmente. En los párrafos algunas líneas están presentes y otras ausentes. La selección de frases las señala como frases “subrayadas”. Oraciones subrayadas de una lectura. Entonces aquí se produce otra transformación interesante. En el libro original aparece la primera persona del relato, un yo. Este yo propone un “yo-tu” con el lector, es decir una enunciación, una escena comunicacional. En el libro calcado, esa primera persona que aparece en las oraciones escogidas cambia de signo, ahora es otro yo, es el yo de un lector (en este caso una lectora), que al señalar ciertas frases las constituye como propias. Invierte el juego enunciativo, invierte los roles del “yo-tu” que el texto original proponía. En definitiva, lee. Porque leer no es una actividad pasiva, ser un mero receptor. Al contrario, al leer nos encarnamos en las palabras del otro, sobreimprimimos nuestro yo al yo originario que el texto propone. Sobre las palabras de los otros construimos las propias.

Termino con una observación sobre el otro espacio al que todavía no ingrese: el espacio cocina-comedor-living. Sobre la sala encuentro todos los objetos de la cocina. Vasos, platos, cacerolas y cubiertos entre otros utensilios, fueron rescatados del anonimato de las alacenas para ocupar casi todo el piso de la sala. Y aquí me reencuentro con ciertos rasgos del espacio anterior. La colección de estos objetos me lleva a pensar en su historia, en las circunstancias de su circulación. Me hablan de herencias, de elecciones, de mudanzas. Esta colección de objetos cotidianos constituye un mundo particular, un poco parecido, un poco distinto al mío. Si bien la combinación de todos estos objetos es singular, vale decir que nadie tendrá exactamente las mismas cosas en su casa, hay muchos utensilios que se podrían encontrar en cualquier casa. Objetos funcionales, comunes, anónimos. Y sin embargo estos objetos tan comunes, tan profanos, tan poco personales constituyen en su combinación una parcela única en este mundo cotidiano. Y aquí se repite la operatoria del libro. Sobre aquello tan anónimo, tan “de los otros” constituyo la singularidad de mi mundo, y en definitiva de mí mismo como persona. Por eso mi casa es mucho más que mi casa. Porque es el escenario donde con las cosas ajenas constituyo las propias.

¿Adónde me trajiste? - Muestra final del Proyecto La Mansión

El artículo “¿Dónde me trajiste?” de Federico Baeza sobre “Proyecto La Mansión” es el punto de partida para el nombre de una nueva muestra que en esta oportunidad presentan en forma conjunta Dolard, Nicora y Rota. ¿Adónde me trajiste? suena menos acartonado y tiene el tono adecuado como para el cierre de este proyecto. Este título más allá de lo que suponemos pueda resonar a los visitantes-expectadores de la casa, también produce en los productores-anfitriones una nueva reflexión sobre el camino recorrido durante el 2009 y acerca de las marcas y señalamientos inevitables que conlleva una experiencia tan reveladora.
El “Proyecto La Mansión” como parte de la clínica de análisis de obra permitió la puesta en práctica de las producciones conceptuales y materiales. Cada uno de los artistas enfrentó en el marco del proyecto una primera vez como acto expositivo individual dentro de un contexto tan particular como lo es una casa habitada. El texto de presentación al inicio del proyecto remarcaba que “… la obra es un pensamiento en estado de construcción y la casa opera como caja de resonancia …“ Hoy los ecos de estas acciones siguen reformulándose. No hay duda que esta casa-caja alojó y reveló múltiples posibilidades en un juego atrapante: cambios de formatos y soportes, lecturas, relecturas, metatextos, intervenciones, vinculaciones con el espacio para reformularlo y expandirlo más allá de su significación específica.
En “La Expectativa” Nicora nos presentó desde el dibujo-escritura un relato íntimo y poético que transmutó en un inquietante jardín interior a modo de instalación. En “Logo Mutante” Rota nos sumergió en una experiencia sensorial expansiva del logo como diseño que se multiplicó interviniendo toda la casa dando cuenta de su investigación y proceso. En “Mi casa es mucho más que mi casa” Dolard nos permitió acceder a sus prolíficas relecturas desde la copia de libros, la intervención de su biblioteca y la incorporación de nuevas operaciones de lectura a través del uso del audio y el video.
Hoy La Mansión abre sus puertas para volver a reunirse alrededor de una mesa simbólica que alimenta y provoca. Escaleras arriba se produce un evento único e irrepetible. No hace falta intentar una definición: ya sabemos adónde nos trajo el arte.
Gabriela Larrañaga

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Registro Fotográfico: Marianela Depetro, María Eva Dolard y Bruno Rota